El fetichismo de piercings y tatoos: el morbo rebelde

El fetichismo de piercings y tatoos: el morbo rebelde

La atracción hacia los tatuajes o piercings es un fetiche ajeno a las modas ocasionales sobre alteraciones corporales. La realidad es que proviene de siglos atrás, donde algunas tribus o sociedades se perforaban labios u orejas como muestra de poder o distinción. Podemos comprender, pues, que la adoración hacia los piercings o tatuajes ha ido de la mano en muchas de nuestras culturas.

Los piercings en los pezones o los tatuajes debajo de la nalga son una de vuestras preferencias más solicitadas pero, ¿habéis probado lo que provoca un piercing en la lengua en vuestro glande? ¿Y qué tal una corrida en una espalda tatuada? El morbo que subyace en este fetiche va desde el diseño de éstos, el significado o lo que representa para la persona que lo lleva, o en el sentimiento de empatía hacia el dolor ajeno que pasaron al hacérselo. Cabe destacar que la excitación por cicatrices también se encabe dentro de este fetiche corporal. Tatuajes vemos todos los días, pero hay zonas que, en la intimidad, generan una curiosidad que gana a cualquier preámbulo. En cuanto a piercings, el toque frío de éstos con cualquier zona erógena que se os ocurra, es algo que no se puede describir, hay que sentirlo. Actualmente, la estigmatofilia, que es como se denomina a la atracción por los tatuajes o piercings, es un fetiche muy popular entre los jóvenes. Es por ello que, en el Club del fetiche, admitimos toda clase de demandas: ¿te ponen los tatuajes de calaveras? ¿O mejor unos piercings en los pezones? Nuestras escorts tienen secretos tan escondidos que tan sólo nosotras podremos desvelarte…

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