El fetichismo de cosquillas: la diversión como goce

El fetichismo de cosquillas: la diversión como goce

¿Fantaseas con esas cosquillas que te hacen retorcer pero que no puedes dejar de buscar? Divertidas, románticas e incluso tortuosas, el poder que yace en ellas nace de las reacciones que nos provocan.

Popularizada desde hace poco, el llamado tickling o knismolagnia es una técnica esencial de los juegos previos al acto sexual, pero también se entiende individualmente como un placer por el estímulo ocasionado en la otra persona. Es una dominación o control. Suele relacionarse con el fetichismo de pies, pero puede extenderse a todo el cuerpo. Si eres sensible a las cosquillas pero te va la caña, ¡este puede ser tu juego!

Esta nueva forma de placer estimula todas las terminaciones nerviosas que puedas imaginar por la generación de endorfinas. Piensa, ¿qué zonas erógenas te ponen más? Y luego, añádele imaginación: lametones, aceites estimulantes, plumeros, látigos, pinceles, cepillos,… todo vale para encaminarnos hacia un orgasmo explosivo. Y si te consideras inmune a las cosquillas, debes saber que a veces el fetichismo de cosquillas se vincula con el BDSM: ¿qué tal si probamos en esposarte o ponerte unas cuerdas para que goces a oscuras? Se nos eriza la piel solo de pensarlo…

Dispones de una amplia selección de escorts juguetonas que se quieren unir al juego: ¿cuál es tu punto débil?

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