5 curiosidades de los puros

5 curiosidades de los puros

Amigos fumadores, ¿cuál fue vuestro primer puro? Ese momento de grandilocuencia en la que el humo acompaña vuestros pensamientos… Debo confesar que no era un amante de los puros, pero siempre llega el momento en el que alguien te regala una caja de habanos. Y ¡qué grata sorpresa la mía!

Sin ser ningún experto en el tema, fui recogiendo información acerca del misterio del tabaco y voy a compartir mis indagaciones para animar a mis interlocutores a iniciarse en este mundo.

El cigarro más caro del mundo es… el Cohiba Behike

Cohiba behike

La especialista en puros más famosa de la fábrica cubana El Laguito, enrolladora personal de Fidel Castro, Norma Fernández, fue la responsable de seleccionar este tabaco para el nuevo lanzamiento de la empresa Habanos S.A.

Fue una única edición de 4000 cigarros con un precio de 375€ cada uno, para celebrar el 40º aniversario de la prestigiosa marca Cohiba, que fue distribuida en humidores especiales 40 puros. Todo por 15.000 euros.

 La exclusividad de estos cigarros no tan solo radica en la reducida producción y en el trabajo único realizado a mano; desde la selección de la tierra cultivada hasta el almacenamiento del producto final. Para empezar, el Cohiba contó con la colaboración de Pancho Cuba, Alejandro Robaina y Antonio María Paz, tres de los mejores productores de tabaco de Cuba, para el manejo de los cultivos de tabaco utilizados para la fabricación del Cohiba Behike, que han pasado por un período de envejecimiento de hasta seis años.

Los “humidores” que contenían los cigarros más caros y exclusivos del mundo fueron diseñados por la firma parisina Elie Bleu, e incluyen materiales tales como Galuchat, ébano negro, nácar, sicomoro, cedro y hueso de buey.

Se recomienda que el Cohiba Behike se mantenga en un ambiente con temperatura controlada, que conserve un grado de humedad entre los 65-75% y una temperatura entre los 16-18 grados centígrados.

Churchill: el fumador incansable

Wiston Churchill

Un personaje relacionado íntimamente con los puros fue Wiston Churchill. Se dice que se fumó mas de 300.000 puros a lo largo de su vida. A este respecto, se le atribuye una anécdota con un diplomático que le objetó su amor por el tabaco pregonando que él se mantenía al 100% porque no fumaba, no bebía y dormía mucho. A lo que Churchill le contestó que él bebía enormemente, dormía poco y fumaba mucho, por lo que estaba en forma al 200%.

También es famosa la frase de John Croley, el suministrador de puros a Churchill, quien en plena contienda durante la II Guerra Mundial telefoneó al primer ministro y le dijo: «Señor, una noticia mala y otra buena: Londres ha sido bombardeado. Sus cigarros no han sufrido daños». Un auténtico genio, ¿no estáis de acuerdo?

Alejandro Dumas y el honor de Montecristo

Puros Montecristo, Alejandro Dumas

Un gran ilustre fumador conocido fue el escritor Alejandro Dumas padre. Cuando éste terminó su “Conde de Montecristo”, sus torcedores de puros le propusieron dar su nombre a una marca, a lo que Dumas aceptó encantado por su amor hacia el tabaco. Por este motivo, uno de los habanos más caros del mundo se denomina Montecristo. El novelista francés recibió una caja con los primeros que se elaboraron, poco antes de morir.

El puro más famoso del cine

Grouxo Marx

El cómico Groucho Marx  confesó a su hijo que llevar el puro en la mano mientras grababa sus escenas ante la cámara era una especie de salvavidas: «Si se te olvidan las líneas, todo lo que tienes que hacer es meterte el puro en la boca y sacarlo cuando te vuelva la memoria». Durante sus rodajes, sólo los utilizaba como un atrezzo más de la escenografía. Sus cigarros en las grabaciones nunca estaban encendidos, entre otras cosas para evitar problemas de raccord.

Un puro para eliminar a Fidel Castro

Fidel Castro

Uno de los cientos de intentos de magnicidio al ex presidente de Cuba Fidel Castro, iba a ser a través de un puro venenoso, pero la misión nunca se llevó a cabo. Dada su pasión por los puros se pensó en envenenar un puro para terminar con su vida.

Decía Mark Twain, “Si no puedo fumar puros en el Paraíso, no iré”, será que el infierno está hecho para nosotros, ¿No creéis?

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