Soy puta porque quiero

Soy puta porque quiero

Sexo de pago: la eterna discusión

Últimamente hay un debate en el que, desde Eulàlia Roig, nos vemos interpelados y en el que reconocemos la obligación moral de posicionarnos, y es el siguiente: ¿es ético promover el sexo de pago?. Pues bien, respecto a esta cuestión debemos decir que … depende.

Aunque nos dediquemos a esto, somos personas de nuestro tiempo y sensibilizadas con las situaciones de abuso y maltrato derivados de la necesidad económica, del engaño y de las mafias en las que se ven envueltas algunas mujeres (y también algunos hombres) que se ven obligados a ejercer la prostitución en contra de su voluntad y por la fuerza. Se trata de casos muy duros y tristes, y desde este punto de vista, evidentemente no nos es ajeno el sufrimiento que destilan y repudiamos categóricamente cualquier circunstancia en la que no exista la libertad de elección.

Cuando soy yo la que quiere ser puta…

Pero, ¿qué hay de aquellas personas que son dueñas de su cuerpo, de su mente y de su vida, y que deciden dedicarse a esto voluntariamente y desde su total independencia?, ¿no tienen derecho a ello?. ¿Prohibir la prostitución no es igualmente, un recorte en la libertad individual de estas personas?.

La prostitución, aunque muchos sectores no quieran verlo, no es un delito por ninguna de las partes si existe una voluntariedad y un respeto mutuo. Una persona puede proponer a otra las condiciones que desee para practicar sexo, y eso también implica una posible contraprestación económica, si ésta es consensuada por ambas partes. No hay delito en ello, ni jurídico ni ético. Y ésto, queridos/as amigo/as, es así. Desde Eulàlia Roig abogamos por una regulación del sector que impulse que otras situaciones abusivas no tengan cabida en nuestra sociedad.

 

Libertad de decisión, sexo por elección

Las señoritas que se acercan a nuestra agencia lo hacen desde su voluntad personal. Ni las captamos ni mucho menos, las extorsionamos. Somos meros intermediarios y ofrecemos básicamente gestión y privacidad. Ellas hacen lo que quieren, hasta donde quieren y mientras quieren. No existe por nuestra parte ninguna obligación de permanencia, ni de atender casos que les resulten desagradables o fuera de las condiciones que ellas mismas acepten. Nunca. Jamás. Y queremos dejar esto bien claro. Nuestra agencia trata con guante de seda tanto a las chicas como a los clientes y esto, que es sagrado para nosotros, nos ha hecho líderes en el sector. Uno no consigue mantenerse 15 años si no es a través de la excelencia y de un cuidado excepcional en el trato. Nuestras chicas saben que estaremos a su lado en cualquier situación. Nuestros clientes también.

El sexo, como todo, puede ser negociable. Por diversas razones, cada uno tendrá las suyas: porque quieras tener un acceso fácil, inmediato y sin repercusiones posteriores a experiencias  sugerentes; porque quieras experimentar aventuras límite; porque, simplemente, te guste alguna filia puntual y no encuentres con quién practicarla. Las motivaciones son diversas. Y es muy lícito que una señorita quiera ofrecer un servicio porque le guste, porque tenga los recursos necesarios para ello o simplemente porque le resulte atractivo, morboso o económicamente rentable entregarse a la causa. Quién somos nosotros para juzgarlo: las putas han existido desde tiempo inmemorial y nos parece perfecto.

El sexo es vida. Vamos a vivir.

 

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