Sexo: visual vs. sensorial

Sexo: visual vs. sensorial
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El sexo es un terreno para experimentar y en Eulalia Roig nos entregamos con pasión a todo lo que sea nuevo y excitante. Hay prácticas sexuales históricas, otras que son más bien modas y parece que han llegado para acabar pasando, y existen también compendios como el glorioso Kama sutra que son la referencia para muchos amantes que deciden buscar algo diferente.

Ahora bien, también es cierto que hay algunos patrones bastante fijos en nuestra sociedad. Se suele decir (con razón) que los hombres son más visuales, mientras que las mujeres disfrutan más con lo sensorial. Cualquier persona con ciertas experiencias entre sábanas en su haber se habrá dado cuenta de ello. A los hombres les pone cantidad disfrutar de la visión de una bella mujer a la que tienen la perspectiva de acercarse, por ejemplo. A las mujeres son a menudo las situaciones y todo lo ambiental lo que más contribuye a subir esa líbido y querer llegar más allá.

Visualidad

Si quieres hacer feliz a un hombre, viste lencería. Muchas mujeres son conscientes del poder de su imagen como el catalizador de una explosión de pasión. Unos tacones, unas caderas contoneantes, alguna transparencia en lugar estratégico… son clásicos de seducción. Nuestras escorts son expertas en ello. Pero a la vez pocos hombres son capaces de renunciar a la visión de una preciosa mujer cuando está desnuda delante de ellos, cuando exhibe seguridad en sí misma y curvas a partes iguales y no se corta en decir lo que quiere. Los hombres son mucho más visuales y responden de forma directa ante estos estímulos. ¿Y las mujeres?

Sensorialidad

Las mujeres no permanecen impertérritas delante de un buen estímulo visual, está claro, pero para ellas hay algunos elementos más que juegan en el cocktail del placer. La cuestión puede plantearse en unos términos bastante conocidos por todos: el sexo femenino necesita de preliminares antes de lanzarse al coito si quieren lograr el máximo placer. En esos preliminares entran las caricias, los besos, los roces estratégicos… pero también cuenta bastante el entorno. Crear un ambiente de olores y fragancias que estimulen los sentidos puede ser un gran modo de entrar en calor. El tacto (con unas sábanas de seda vistiendo la cama, por ejemplo) puede ser también un aliado, del mismo modo que los juegos con plumas pueden ayudar a que los sentidos lleguen a su máximo cuando la pareja se lanza a por todas.
De todos modos no todo el mundo es igual y aunque hay una tendencia bastante marcada en lo que a uno y otro sexo estimula más, también es verdad que los universos de placer personales pueden discurrir por los más variados terrenos y que muy a menudo de la mezcla de buenos elementos se obtiene el mejor resultado. Así que lo suyo es experimentar y dejarse llevar, por lo que pida el cuerpo y por la situación, y por la maestría de chicas de compañía como las de Eulalia Roig, que sin duda sabrán hacer lo necesario para llevarte al séptimo cielo.

 

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